Maria del Pilar Vizcaya Lopez, Hermana de Honor a titulo póstumo
Monseñor Don Ciriaco Benavente, Obispo de Albacete, Hermano de Honor
Hermandad Ntra Sra del Rocio de Valencia, Madrina

Decreto Ereción Hermandad 

Decreto Confirmación Presidente

 

Título I

Denominación, naturaleza, ámbito territorial y domicilio

 

Art. 1.  Denominación, naturaleza y ámbito territorial.

 

1.  La Hermandad Nuestra Señora del Rocío de Albacete, es una Asociación Pública de Fieles con personalidad jurídica pública (constituida en la Parroquia de La Purísima Concepción, de Albacete), canónicamente erigida según los can. 301 y 313 del Código de Derecho Canónico.

2.  La Hermandad Nuestra Señora del Rocío de Albacete, se regirá por los presentes Estatutos, las disposiciones del Derecho Universal y particular de la Iglesia Católica y por aquellas otras del Ordenamiento Civil que sean acordes con su naturaleza.

 

Art. 2.  Domicilio social

 

1.  La Hermandad Nuestra Señora del Rocío de Albacete,  tiene su domicilio social en la calle La Cruz nº 45, 1º A, de Albacete.

2.  Cualquier cambio de domicilio deberá ser notificado a la Secretaría General del Obispado de Albacete.

 

 

Título II

Fines y actividades

 

Art. 3.  Fines

 

Can. 301 1: Transmitir la doctrina cristiana en nombre de la Iglesia; promover el culto público (cooperar en la organización de procesiones, fomentar las devociones religiosas populares, y promover la fe mariana exaltando la figura de la Virgen en su advocación rociera).

Constituye el objeto primordial de esta Hermandad alcanzar la mayor gloria de Dios a través de la promoción del culto público en nombre de la Iglesia a su Sagrada Titular la Santísima Virgen del Rocío y a su hijo Jesucristo, realizando obras de piedad y caridad y animando con espíritu cristiano el orden temporal.

La Hermandad a través de su Director Espiritual promoverá la formación cristiana tratando de provechar los vínculos asociativos para enriquecer el conocimiento de la Doctrina, del Magisterio de la Iglesia y favorecer la práctica de los sacramentos.

El fin de formación humana se cubrirá realizando actos culturales, artísticos, deportivos, científicos y demás que puedan enriquecer a la misma.

Uno se los principales fines de la Hermandad es la caridad, asistencia a enfermos, marginados, inmigrantes, siguiendo los dogmas de fe y las directrices de nuestra Parroquia.

 

Son fines Concretos:

 

a) Fomentar, entre sus hermanos la devoción y veneración debidas a su Sagrada Titular la Santísima Virgen del Rocío y a su Divino Hijo.

b) Perfeccionar e incrementar el espíritu cristiano y rociero que debe presidir la vida diaria de la Hermandad.

c) Estimular la participación de los hermanos y devotos en la vida litúrgica de la Iglesia.

d) Suscitar entre sus hermanos y devotos el amor a Dios y al prójimo.

e) Cooperar y velar por el aumento del fervor y religiosidad de la peregrinación en romería al Santuario de la Virgen del Rocío en la aldea marismeña, dentro de la más pura tradición y decoro, impulsando su carácter de manifestación de fe.

f) Realizar obras permanentes de asistencia para con los más necesitados y/o colaborar activamente con las que ya se encuentren establecidas por otras instituciones diocesanas o parroquiales.

g) Celebrar con la esperanza en la resurrección las exequias eclesiásticas debidas a los hermanos y devotos difuntos.

h) Colaborar estrechamente en las actividades pastorales de la parroquia.

i) Organizar actos formativos, religiosos o socio-culturales que configuren a la Hermandad como una verdadera comunidad cristiana y faciliten el cumplimiento de los anteriores fines y objetivos.

j) Cualquier otro que, a juicio del Cabildo General, resulte congruente con el objeto de esta peculiar Corporación.

 

La Hermandad, para alcanzar los anteriores fines y objetivos:

 

1. Recaudará los fondos necesarios y gestionará los medios precisos, conforme a las disposiciones de los Estatutos y según las normas diocesanas y canónicas vigentes.

2. Igualmente, gestionará y defenderá sus intereses ante las Instituciones Eclesiásticas o Civiles.

3. Uno de los medios que la Hermandad utilizará para alcanzar los fines señalados en la regla anterior, será conservar, mantener y salvaguardar su patrimonio, en cuantos bienes eclesiásticos, de acuerdo con las normas de estos Estatutos y del Código de Derecho Canónico.

 

Art. 4.  Deberes de caridad de Hermandad.

 

1.  La  Hermandad tiene el deber de ayudar a la Parroquia de la Purísima Concepción en sus necesidades, de modo que disponga de lo necesario para el culto divino, las obras de apostolado, de caridad y el conveniente sustento de los ministros (cf. c. 222 1).

2.  Igualmente, recordando el precepto del Señor, tiene el deber de ayudar a los pobres con sus propios bienes (cf. c. 222 2).

 

Art. 5.  Procesiones

 

1.  Las procesiones deberán celebrarse con la mayor dignidad posible. El consiliario procurará que concluyan con una exhortación sacerdotal, un canto apropiado, la oración y la bendición final.

2.  Las imágenes sagradas no pueden ser llevadas o trasladadas festivamente fuera del templo sin la presencia de sacerdote o al menos, sin su consentimiento expreso y mucho menos si se hace sin la reverencia debida, pese a las costumbres existentes.

3.  La organización de una procesión y su itinerario están sujetos a las indicaciones de la Jerarquía eclesiástica competente (can. 944 §2), respetando siempre las costumbres legítimas.

 

Art. 6. Cultos

 

Dentro de los cultos desarrollados por la Hermandad, la Junta de Gobierno pondrá especial interés en hacer llegar al mayor número de hermanos, devotos y simpatizantes de la misma, la advocación Mariana a Nuestra Imagen Titular.

En  la relación de actividades de obligatorio cumplimiento rociero se enmarcan las Sabatinas, Misas de Romeros, de Acción de Gracias, de Difuntos, de Navidad, entre otras, así como la exaltación, triduo y función de la Imagen Titular de la hermandad, y cualquier acto que en coordinación con la Parroquia, la Diócesis de Albacete, la Hermandad de Ntra. Sra. del Rocio de Almonte, y cuantas otras se acuerden.

A lo largo de todo el año, siempre que sea posible, se realizarán misas de Hermandad por toda la provincia de Albacete, en las parroquias de pueblos que lo soliciten y se concreten, con el fin de extender la advocación y la fe rociera al máximo número de personas, utilizando nuestro Simpecado como simbología Mariana y figura principal de María Santísima del Rocío. Estos actos serán comunicados previamente al Obispado de la ciudad para su conocimiento.

En la fecha que la Hermandad Matriz de Almonte fije en su calendario de peregrinaciones extraordinarias, se celebrará en la ermita del Rocío una Misa de Romeros.

La Hermandad podrá, además de los cultos que en estos estatutos se exponen,  aumentarlos en número y/o formato. Así en colaboración con el Director Espiritual, promoverá y llevará a cabo cuantas celebraciones litúrgicas y actos de culto en general puedan realizarse, bien en colaboración con otras Hermandades y Asociaciones de la Parroquia, para mayor Gloria de Dios y de su Madre, la Virgen María Santísima del Rocío.

La Hermandad fomentará y propagará el amor y devoción al Santísimo Sacramento del Altar, en la forma y modo que disponga la Liturgia y las normas de la Autoridad Eclesiástica. Participará en la celebración del Corpus Christi de la ciudad como manifestación de adoración a la Presencia Real, bajo las especies de Pan y Vino, de Su Divina Majestad Jesús Sacramentado.

Asimismo la Hermandad asistirá corporativamente a la procesión de la Patrona de la Ciudad, Santa María de los Llanos, el día 8 de septiembre.

Todos estos fines, quedarán condicionados siempre a los medios de los que se dispongan, así como podrán ser modificados con un motivo justificado, siguiendo las directrices marcadas que desde el obispado indiquen.

 

Art 7.  Protestación de fe.

 

La Hermandad, como carácter cristiano, renovará cada año su compromiso de obediencia al Magisterio de la Santa Madre Iglesia y de fidelidad a sus Dogmas, el cual se hará con arreglo al siguiente ceremonial:

El primer día del Triduo, en el ofertorio de la Misa, el Secretario desde el lugar conveniente, leerá en voz alta y en nombre de todos los hermanos, que estarán en pie y en silencio, la siguiente protestación de fe:

 

“A mayor honra y gloria, a Dios nuestro Señor y para aumento del culto y reverencia a la Reina de los Ángeles, Nuestra señora del Rocío, Madre Dulcísima Nuestra. Nosotros el Presidente, Junta de Gobierno y demás hermanos de esta Hermandad de Nuestra Señora del Rocío de Albacete, establecida en esta iglesia Parroquial de La Purísima, decimos y confirmamos:

Que creemos en todos y cada uno de los Dogmas y Misterios Adorables de nuestra Sacrosanta Religión Católica, Apostólica y Romana, única y verdadera, y que estamos dispuestos con el favor de Dios, a derramar hasta la última gota de sangre en la defensa de estas verdades, si fuera necesario, particularmente en la confesión de la Real Presencia de Jesucristo en el Sacramento Adorable de la Eucaristía y a la Concepción Inmaculada de María Santísima, amores ambos tradicionales en la Ciudad de Albacete. Hacemos además Voto y Juramento Solemne de creer, defender y confesar los dulcísimos Misterios de la Asunción Corporal de María Santísima a los Cielos y a su mediación universal en las dispensaciones de todas las Gracias que bajan de los cielos, pasando por las manos purísimas de esta Celestial Señora de todos los favores y bendiciones de su Divino Hijo. Madre y Señora Nuestra, Esperanza de los mortales, cubre con tu manto de tu soberana protección a estos hijos tuyos que se glorían en llamarte Madre. Ampara y bendice a tu fervorosa Hermandad, mira con ojos misericordiosos a esta Ciudad tuya de Albacete, que te considera y ama como  Reina y haz que con el Rocío de la Gracia, formemos tu Corte de Honor en la Gloria.”

Así sea.

 

Terminada la Lectura, subirá la Junta de Gobierno al Presbiterio, con las insignias correspondientes empezando por el Presidente y a continuación los demás miembros de la Junta, siguiendo los nuevos hermanos, los cuales acercándose al celebrante y arrodillándose ante él, levantando la mano derecha, dirán en voz alta la renovación del voto: “Así lo creo, lo confieso y así lo prometo y lo juro”,  retirándose con la compostura y respeto debido a sus respectivos sitios.

 

Art 8. Organización de los cultos.

 

Para facilitar la concurrencia de los hermanos, devotos y fieles en general:

 

1.  La Junta de Gobierno, de acuerdo con el Director Espiritual, confeccionará para cada año un programa de cultos.

2.   Igualmente la Hermandad trasladará a su Simpecado con la dignidad y decoro necesarios, para la celebración de sus cultos a otro Templo o Iglesia Parroquial tanto para celebrar cultos en otras parroquias, como si existiesen causas que impidiesen el culto público en su sede, si no fuese posible hacerlo así y como último recurso se usaría los lugares habilitados con estos fines.

 

La Junta de Gobierno, en la organización de la Procesión y Romería  procurará que en la misma no figuren elementos extraños al culto externo proponiendo al Cabildo la adopción de las normas necesarias para que la misma constituya un verdadero acto de fe, se respeten los derechos de los hermanos y la tradición.

La Junta de Gobierno, de acuerdo con las posibilidades económicas de la corporación, determinará todo lo concerniente a los elementos propios de la romería (flores, cera, iluminación, sonido entre otros…)

 

 

Título III

Miembros de la Hermandad 

 

Art. 9.  Clases de hermanos.

 

Pueden pertenecer a la Hermandad todos los católicos que, deseándolo, soliciten su ingreso, reúnan las condiciones especificadas en los presentes Estatutos y sean admitidos por la Junta de Gobierno. Los miembros de esta Hermandad serán admitidos sin distinción por causa de raza, sexo, profesión o estrato social.

 

Art. 10.  Admisión de socios.

 

Las condiciones necesarias para solicitar el ingreso en esta Hermandad son:

 

a)  Observar una buena conducta tanto moral como religiosa.

No pueden ser admitidos en la Hermandad aquellos que han abandonado públicamente la fe católica o se han alejado de la comunión eclesiástica.

Tampoco pueden ser admitidos quienes han incurrido en alguna pena canónica «ferendae» o «latae» sententiae  (can. 316 §1).

b) Interesarse por la actitud de servicio al bien común y el espíritu comunitario.

c) Sentir un marcado interés por los objetivos de la hermandad.

 

Para solicitar el ingreso en esta Hermandad se presentará, debidamente cumplimentado el modelo fijado en secretaria en el que constará:

 

a) Ser católico.

b) Las condiciones requeridas en la regla anterior y el compromiso de cumplir las presentes Reglas.

c) Nombre y apellidos, DNI, fecha y lugar de nacimiento, domicilio particular, teléfono, fecha de presentación y datos bancarios.

d) Si el aspirante fuese menor de catorce años, la solicitud deberá ser firmada además por el padre, madre o tutor, otorgando su consentimiento.

e) La Hermandad en caso de duda, podrá reclamar a cualquier solicitante o hermano el documento oficial que confirme alguno de estos datos.

 

La solicitud será entregada al Secretario de de la Hermandad, para que quede registrado en el censo del libro de hermanos.

Todas las personas que hayan sido admitidas antes de cumplir los dieciséis años podrán, al cumplir esta edad, renovar el juramento a que se refiere el art. 7 en el transcurso de las mismas solemnidades.

 

Art. 11.  Derechos de los hermanos.

 

Son Derechos de los hermanos:

 

1.  Participar con voz y voto en las Asambleas Generales.

2.  Elegir y ser elegidos para los cargos directivos.

3.  Participar, conforme a la norma de los Estatutos, en las actividades, reuniones y actos que organice la Hermandad en cumplimiento de sus fines.

4.  Gozar de los beneficios que obtenga la Hermandad.

Art. 12. Deberes de los hermanos.

 

Son Deberes de los hermanos:

 

1.  Cumplir lo dispuesto en estos Estatutos y lo acordado válidamente por las Asambleas Generales y la Junta Directiva.

2.  Colaborar y participar en las actividades que organice la Hermandad para el cumplimiento de sus fines.

3.  Abonar con puntualidad la cuota que establezca la Asamblea General.

4.  Asistir a las reuniones de la Asamblea General. 

5. Desde el momento de su incorporación, a gozar de los Derechos, privilegios, indulgencias y otras gracias espirituales que tenga concedida la Corporación.

6. A ostentar la Medalla de la Corporación.

7. Que llegada su muerte, la Hermandad aplique una Santa Misa por el sufragio de su alma, según esta establecido en estas reglas, así como a que se celebren sus exequias en la Sede canónica de esta Hermandad, siempre que las necesidades del templo lo permitan.

8. Acceder a los cargos de la Junta de Gobierno, consejo y comisiones de trabajo siempre que cumpla las normas establecidas en estas reglas.

9. Conocer este Libro de Reglas y los Reglamentos de uso interno aprobados por la Hermandad de los cuales podrá solicitar y obtener copia.

10. Estar informado de los hechos más relevantes que acontezcan en el seno de la Hermandad.

 

Art. 13.  Bajas. Expulsión de socios.

 

1.  Se causará baja en la Hermandad por decisión del propio interesado, o fallecimiento.

2.  La expulsión de un socio legítimamente admitido sólo podrá ser acordada por causa justa (can. 308).

3.  Se consideran, entre otras, causas de expulsión:

a)  El abandono público de la Fe Católica;

b)  El alejamiento público de la Comunión Eclesiástica;

c)  La imposición por la legítima Autoridad de una pena canónica;

d)  El incumplimiento reiterado de las normas estatutarias.

4.  Para proceder a la expulsión, la Junta Directiva deberá incoar un expediente en el que conste la previa monición al interesado; si persistiera en su actitud, se continuará el expediente dando audiencia a la persona afectada. Contra la resolución adoptada por este órgano, el interesado podrá recurrir al Ordinario del lugar.  

5. Si transcurrido dicho plazo el miembro en cuestión persistiere en su actitud negativa, la Junta de Gobierno adoptará el acuerdo que proceda, según la gravedad de la infracción cometida, conforme lo dispuesto a estos Estatutos.

6. Por estar al descubierto durante tres ejercicios de la cuota mínima establecida por el Cabildo General o por deudas con la Hermandad de cualquier tipo con un periodo de devengo mínimo de tres años. Previamente el Tesorero le requerirá de forma discreta y por escrito con el Visto Bueno del Presidente, la actualización de esta deuda. En el caso de que no pudiera afrontar el pago de la misma por causa razonable, la Junta tras un estudio del caso, podrá dispensarlo total o parcialmente de estas obligaciones de forma temporal o definitiva. Si posteriormente el hermano separado por el motivo anterior, pagará la deuda y solicitase ser de nuevo constituyente de la Hermandad, la Junta de Gobierno deberá readmitirlo, si bien figurando como fecha de incorporación la de este acto. En caso de no abonar la deuda, deberá al menos esperar dos años para volver a ser admitido como hermano si así lo solicitara.

7. Por el abandono de las condiciones como miembro al cometer una infracción muy grave.

8. El incumplimiento grave y reiterado de las obligaciones establecidas en estos estatutos, podrán dar lugar a la apertura de un expediente disciplinario y a la posible imposición de la sanción justa, si el hermano una vez advertido por la Junta de Gobierno, no rectifica su fallo dentro de un plazo prudencial.

 

Art. 14. Faltas muy graves, graves o leves.

 

Si el hermano una vez advertido por la Junta de Gobierno, no rectifica su fallo dentro de un plazo prudencial. Las faltas podrán ser muy graves, graves o leves.

 

a) Constituyen faltas muy graves:

 

1. Cualquier conducta que públicamente menoscabe gravemente el buen nombre, dignidad y prestigio de la Hermandad.

2. Las ofensas a la Iglesia o representantes de la misma.

3. Los insultos y ofensas airadas y ostensibles, realizadas públicamente contra cualquier hermano u órgano de la Hermandad, en el ámbito de ésta o con publicidad.

4. La sustracción o apropiación indebida de documentos y otras pertenencias de la Hermandad, así como el uso de ellos sin previo consentimiento.

5. El maltrato, rotura o daño intencionado de los bienes de Hermandad o de otros que esta tenga en depósito.

6. La comisión de tres faltas sancionadas como graves en un periodo de dos años. En los casos de los puntos 4 y 5, sin perjuicio de las correspondientes acciones civiles o penales que la Hermandad pudiese considerar.

 

b) Constituyen faltas graves:

 

1. Todas aquellas faltas tipificadas como graves que han sido seguidas de un posterior arrepentimiento y retractación por escrito, y en su caso restitución del daño por parte del infractor.

2. Las actuaciones individuales o colectivas dirigidas a predeterminar o evitar mediante intimidación, coacción o amenaza, los acuerdos de los órganos de Gobierno.

3. Las actuaciones individuales o colectivas con que de forma pública y notoria se llame a la desobediencia de los acuerdos de Órganos de Gobierno, fuera de los cauces de oposición y divergencias establecidos en estas reglas.

4. Los abusos de autoridad y usurpación de funciones.

5. El trato vejatorio o injusto con los hermanos y demás público.

6. No guardar el debido secreto respecto a los asuntos que se conozcan por razón del cargo cuando causen prejuicio a la Hermandad, a los miembros o se utilicen en provecho propio. Asimismo, la divulgación o filtración de un expediente sancionador.

7. Las actuaciones en el ejercicio de las funciones encomendadas que causen grave perjuicio a la Hermandad.

8. La comisión de tres faltas sancionadas como leves en el periodo de 1 año.

 

 

c) Constituyen faltas leves:

 

1. Todas aquellas faltas tipificadas como graves que han sido seguidas de un posterior arrepentimiento y retractación por escrito.

2. Las acciones contrarias a lo que se establece como deberes de hermano en las presentes Reglas no bastando con la mera omisión.

3. La incorrección con los hermanos y demás público, con tal de que la misma no revista el carácter de grave de conformidad con lo establecido en estas reglas.

4. El descuido o negligencia en el ejercicio de las funciones encomendadas.

 

Art. 15. Las sanciones.

 

Atendiendo a su gravedad, las infracciones se sancionaran:

 

a) Las leves con amonestación escrita.

b) Las graves con amonestación escrita e inhabilitación para ostentar cargos en la Junta de gobierno o participar en cualquier comisión y para ostentar cargos en la romería anual al Rocío. En todos los casos será por un plazo comprendido entre los tres meses y los dos años.

c) Las muy graves, cursarán con la baja definitiva de la Hermandad.

 

La Junta de Gobierno no podrá poner sanción alguna sin la previa instrucción de un expediente disciplinario.

 No obstante a todo miembro que durante un año no haya satisfecho el pago de sus cuotas/luminarias se le advertirá por escrito para que se ponga al día en el plazo razonable de uno o dos meses a partir de esta notificación, so pena de causar baja definitiva en el seno de la hermandad si no respondiere a dicha invitación, sin necesidad de abrir expediente alguno.

 Todo expediente disciplinario estará siempre inspirado en los principios de la caridad cristiana.

Cuando la Junta de Gobierno tenga noticia de que la conducta de algún hermano pudiera ser constitutiva de sanción, una vez que este ha sido advertido y no haya rectificado, acordará la apertura de un expediente disciplinario y nombrara de entre sus miembros a un Instructor y un Secretario, no pertenecientes a la Junta de Gobierno.

 Los instructores del expediente, tras examinar los hechos constitutivos de sanción y recabar los datos pertinentes procederán a la redacción de un pliego de cargos del que darán traslado al expedientado para que lo conteste dentro de un plazo de dos semanas.

 El expedientado dentro del plazo concedido, podrá si lo desea, formular en su descargo cuanto estime oportuno.

A la vista del pliego de descargos o transcurrido el plazo sin que este se haya presentado, la Junta de Gobierno con la propuesta que eleven los instructores acordará la sanción pertinente o el  sobreseimiento de las actuaciones.

 En el supuesto que se decida la baja definitiva esta tendrá efecto a partir de su comunicación al interesado, quedando a salvo su derecho de recurrir a la autoridad eclesiástica competente en el plazo de 30 días a contar desde la fecha de notificación de la sanción, de lo contrario se considerara firme la resolución.

 

 

 

Art. 16. La concesión de honores y distinciones.

 

Todos los cargos en la Hermandad son gratuitos y obligatorios y quienes los ostentasen dispensarán en todo momento el honor debido a los mismos.

Excepcionalmente y con carácter restrictivo se podrá conceder a aquellas personas o entidades que se distingan o se hayan distinguido por sus extraordinarios, relevantes o notorios servicios o trabajo en pro de los fines y objetivos de la Corporación.

 

Las distinciones que otorgue la Hermandad han de constituir un verdadero honor para el nombrado, para lo cual ha de imperar el carácter restrictivo de su concesión:

 

a) Hermandad Madrina. Según las directrices que marca la Hermandad Matriz de Almonte a todas las Hermandades rocieras se designará una Hermandad Filiar como madrina para seguir sus pasos y aprender el camino de la fe, según la advocación rociera.

b) Presidencia de Honor.- Este título recaerá en el Presidente y Fundador de la Hermandad, elegido antes de la firma de estos Estatutos en Asamblea General. Una vez cese de su cargo su figura será representativa, dándole el trato que su cargo de honor corresponde, en aquellos actos o reuniones a los que asista, contando como voto de calidad, en caso de paridad en cualquier tipo de votación.

c) Hermano de Honor: Titulo con el que se distingue a aquella persona o institución que, sin ser hermano tenga, un compromiso claro con el auge y crecimiento de la Hermandad y haya demostrado a través de obras concretas un interés manifiesto por desarrollar sus fines y alcanzar sus objetivos, siempre desde del amor a Cristo y a María Santísima.

 

 Todos los Honores y Distinciones tendrán carácter vitalicio, otorgables a personas públicas o privadas en quienes concurran las circunstancias establecidas, pudiendo también concederse a título póstumo; careciendo todos ellos de derechos económicos o administrativos.

 Reglamentariamente se determinará el procedimiento a seguir para el otorgamiento de estos Honores y Distinciones teniendo en cuenta que antes de conceder cualquier Titulo o Medalla de Honor se ha de recabar la expresa autorización de la Junta Directiva.

 

 

Título IV

Órganos de Gobierno

 

Capítulo I

De los Órganos de Gobierno. 

 

Art. 17.  Asamblea General.

 

La Asamblea General es el Órgano Supremo de Gobierno de la Hermandad y está constituido por todos los socios de pleno derecho de la misma. Está presidida por el Presidente de la Hermandad, asistido del Secretario y demás miembros de la Junta Directiva.

 

 

Art. 18.  Convocatoria Ordinaria y Extraordinaria.

 

1.  Las Asambleas Generales pueden ser Ordinarias y Extraordinarias. La Asamblea General Ordinaria se reunirá al menos una vez al año. Serán objeto de Asamblea General Ordinaria las competencias señaladas en los números 2, 4 y 5 del artículo 14 relativo a las competencias de la Asamblea General. Será convocada, al menos, con quince días de antelación mediante citación que el Secretario dirigirá a todos los miembros con derecho a participar en la Asamblea en su propio domicilio. En la convocatoria deberá constar el día, hora, lugar y orden del día de la reunión.

2.  La Asamblea General Extraordinaria se reunirá cuando lo considere conveniente el Presidente de la Hermandad, lo acuerde la Junta Directiva o lo pida al Presidente una quinta parte de los miembros de la Hermandad con derecho a voz y voto, señalando el orden del día de la misma y demás aspectos organizativos indicados en el parágrafo anterior. 

 

Art. 19.  Quorum de Constitución. Acuerdos.

 

1.  La Asamblea General quedará válidamente constituida, en primera convocatoria, cuanto esté presente la mayoría absoluta de los miembros de la Hermandad con voz y voto, es decir, la mitad más uno. En segunda convocatoria, media hora más tarde, será válida con un número inferior.

2.  Los acuerdos, para su validez, se adoptarán por mayoría absoluta de votos de los miembros presentes en los dos primeros escrutinios, y por mayoría relativa en el tercer escrutinio.

3.  Para la modificación de los Estatutos, la extinción de la hermandad y para casos especiales que la Asamblea determine, los acuerdos deberán ser tomados en un único escrutinio válido, con la mayoría de los dos tercios de los hermanos.

 

Art. 20.  Competencias de la Asamblea General.

 

Corresponde a la Asamblea General:

 

1.  Elegir al Presidente de la Hermandad el cual deberá ser confirmado por el Sr. Obispo.

 2.  Conocer y aprobar, en su caso, la gestión de la Junta Directiva.

 3.  Decidir cuantos asuntos le sean sometidos por la Junta Directiva para el buen funcionamiento de la Hermandad.

 4.  Aprobar la memoria anual de las actividades de la Hermandad y fijar la línea de actuación de la misma y las orientaciones precisas para los programas a realizar.

 5.  Examinar y aprobar el estado de cuentas del ejercicio económico anual y el presupuesto ordinario y extraordinario.

 6.  Acordar el cambio de domicilio social de la Hermandad.

 7.  Fijar la cuota ordinaria y extraordinaria que han de abonar los hermanos.

 8.  Aprobar el Reglamento de régimen interno y decidir la revisión del mismo, siempre en conformidad con lo dispuesto en estos Estatutos.

 9.  Acordar las modificaciones del Estatuto antes de que sean presentadas a la aprobación del Obispo Diocesano.

10.  Acordar la extinción de la Hermandad.

11.  Decidir sobre cualquier otra cuestión importante referente al gobierno o a la dirección de la Hermandad. 

Art. 21.  Junta Directiva. Composición.

 

1.  La Junta Directiva es el Órgano Ejecutivo de la Hermandad y está compuesta por el Presidente, Vicepresidente, Secretario, Tesorero y por Vocales, elegidos por un período de 4 años, pudiendo ser reelegidos. Todos ellos están llamados según su propia condición a llevar una vida santa y a trabajar para que el mensaje divino de salvación alcance a todos los hombres.

2.  Los miembros de la Junta Directiva serán elegidos y nombrados por el Presidente, (una vez haya tomado posesión de su cargo, después de haber sido elegido por la Asamblea General y confirmado como tal por el Obispo Diocesano).

El mandato de la Junta Directiva será por 4 años, reelegibles, sin límite de nombramientos, siendo el Presidente el que debe presentar su programa, y miembros que conformarán la Junta de Gobierno de la Hermandad una vez elegido. 

 

Art. 22.  Competencias de la Junta Directiva.

 

Son funciones de la Junta Directiva:

 

1.  Representar a la Hermandad.

2.  Vigilar la observancia de los Estatutos.

3.  Ejecutar los acuerdos válidos que no se encarguen a una comisión especial o persona y llevar el seguimiento de los acuerdos cuya ejecución se ha encargado a una comisión especial o a alguna persona.

4.  Organizar las actividades de la Hermandad en conformidad con las directrices marcadas por la Asamblea General.

5.  Preparar la memoria y el plan anuales de actividades de la Hermandad.

6.  Administrar los fondos que se recauden; abrir y cerrar cuentas corrientes ordinarias y facultar a las personas que puedan disponer de las mismas.

7.  Confeccionar el balance y presupuestos, que han de someterse a la aprobación de la Asamblea General. 

 

Art. 23.  Reuniones de la Junta Directiva.

 

La Junta Directiva se reunirá una vez al mes.

 

 

Capítulo II

De los responsables de los órganos de gobierno

 

Art. 24.  Presidente de la Hermandad.

 

El Presidente es el representante legal de la Corporación ante todos los organismos oficiales. Y como Órgano Unipersonal de Gobierno presidirá la Asamblea General, la Junta de Gobierno, la Comisión Permanente, las Vocalías establecidas y las que puedan constituirse, las Comisiones que se establezcan, así cuantos actos celebre o asista corporativamente la Hermandad.

La vigencia de este cargo es de 4 años, reelegibles todas las veces que la Asamblea General lo apruebe y elija. Su cese se producirá por renuncia voluntaria, muerte o incumplimiento de cualquiera de las normas recogidas en estos Estatutos.

 Una vez elegido el Presidente, en todo caso, corresponde al Sr. Obispo confirmar al elegido.

Can. 317. El Presidente elegido no podrá desempeñar cargos de dirección en partidos políticos.

El Presidente y los restantes directivos deben ser oídos por la Autoridad Eclesiástica competente  siempre que sea por una justa causa.

 

Art. 25.  Deberes del Presidente.

 

El Presidente además de las facultades reconocidas en estos Estatutos tendrá las de:

- Ejercer la representación legal de la corporación en todos los actos públicos y privados; y a todos los efectos, en aquellos en los que tenga que intervenir con plena eficacia jurídica.

- Convocar y presidir los Órganos de Gobierno, así como cuantas Vocalías y Comisiones existan.

- Ostentar la presidencia de la Hermandad en cuantos actos esta concurra corporativamente.

- Velar por el exacto cumplimiento de estos Estatutos e inspeccionar el desempeño de las funciones encomendadas a los miembros de la Junta de Gobierno requiriendo de cada uno, si es preciso, el cumplimiento de las obligaciones respectivas.

- Establecer el Orden del día de las reuniones que celebren los distintos Órganos de Gobierno.

- Dirigir el orden y debates de las reuniones de los Órganos de Gobierno de acuerdo con lo establecido.

- Autorizar con su Visto Bueno los pagos por Tesorería así como los Escritos, Certificados, Actas, Balances, Memorias y Nombramientos que sean expedidos por el Secretario. Y, en general, cuantos informes y dictámenes hayan de presentarse ante los Órganos de Gobierno o cualquier Autoridad.

- Interponer toda clase de recursos y acciones antes los organismos oficiales.

- Otorgar poderes generales y especiales a los Abogados y Procuradores de los Tribunales.

- Celebrar, en nombre de la Corporación y, como Representante Legal de la misma, de conformidad con lo establecido en estos Estatutos, toda la suerte de contratos y operaciones mercantiles.

- Sustituir, durante su mandato a los miembros de la Junta de Gobierno, conforme a lo dispuesto en estos Estatutos.

- Proponer a la Junta aquellas Vocalías que deban constituirse, de acuerdo con lo previsto en estos Estatutos.

- Proponer los Honores y Distinciones que de conformidad con estos Estatutos pueda conceder la Hermandad.

- Invitar a las sesiones de los Órganos de Gobierno a cualquier persona que por la naturaleza de los asuntos a tratar deba ser consultada.

- Nombrar a los restantes miembros de la Junta Directiva de la Hermandad.

- Llevar a término la ejecución de los acuerdos válidamente adoptados por la Asamblea General y la Junta directiva.

- Convocar, presidir y levantar las sesiones que celebre la Asamblea General y la Junta Directiva dirigiendo las deliberaciones de una y otra, y decidiendo, con voto de calidad, en caso de empate. Cuando exista la figura del Presidente de Honor su voto será contado como el de calidad, en el caso mencionado.

-Impulsar y dirigir las funciones de la Junta Directiva.

-  Fijar el Orden del Día de las reuniones.

- Visar los actos y certificados emitidos por el Secretario de la Hermandad.

- Ordenar al Tesorero los pagos acordados válidamente.

- Cumplir y hacer cumplir las Normas Estatutarias.

- Comunicar al Obispado del lugar los miembros elegidos para componer la Junta directiva, así como el estado anual de cuentas, el cambio de domicilio social, las modificaciones estatutarias y la eventual extinción de la Hermandad, a los efectos pertinentes.

 -Y, en general, cuantas otras deban serle atribuidas de conformidad con lo previsto en estos Estatutos, para alcanzar el objeto y fines de la Hermandad. 

 

Art. 26.  Vicepresidente.

 

Corresponde al Vicepresidente sustituir al Presidente en caso de vacante, ausencia o enfermedad y asumir las funciones que hubieran sido delegadas en su persona.

En el caso de producirse la vacante del Presidente, el Vicepresidente ocupará el cargo de Presidente, y en el plazo de 3 meses convocará Asamblea General Extraordinaria para cubrir la vacante. 

 

Art. 27.  Secretario.

 

El Secretario de la Junta Directiva, ejerce las siguientes funciones:

 

- Cursar por orden del Presidente las convocatorias y comunicaciones para cualquier tipo de actos, notificaciones o celebraciones.

- Extender las Actas de las sesiones de la Asamblea General y Junta Directiva, en las que consten los temas tratados y los acuerdos adoptados.

- Llevar el registro de altas y bajas de los socios.

- Custodiar los libros y ficheros de la Hermandad y demás documentos del archivo.

- Redactar la memoria anual de actividades, de acuerdo con la Junta Directiva.

- Certificar documentos de la Hermandad, con el visto bueno del Presidente. 

 

Art. 28.  Tesorero. 

 

 El Tesorero de la Hermandad está obligado a cumplir su función con la diligencia de un buen padre de familia. Por lo tanto debe:

 

1.  Vigilar para que los bienes encomendados a su cuidado no perezcan en modo alguno ni sufran daño.

2.  Cuidar de que la propiedad de los bienes se asegura por los modos civilmente válidos.

3.  Observar las normas Canónicas y Civiles, y las impuestas por la legítima Autoridad, cuidando que no sobrevenga daño alguno por la inobservancia de las leyes.

4.  Realizar diligente y oportunamente los cobros y los pagos.

5.  Llevar con orden los libros de entradas y salidas.

6.  Hacer cuentas de la administración al final de cada año. Debe igualmente rendir cuentas cada año al Ordinario del lugar, que encargará su revisión al Consejo de Asuntos Económicos de la Diócesis.

7.  Ordenar debidamente y guardar en un archivo conveniente y apto los documentos e instrumentos en los que se fundan los Derechos de la Hermandad. De esos documentos se dará copia auténtica a la Curia Diocesana.

8.  Con el resto de los miembros de la Junta de Gobierno preparará cada año el presupuesto de entradas y salidas. 

 

Art. 29.- Vocales  y demás miembros de la Junta Directiva.

 

La Junta Directiva estará conformada de tantos Vocales como el Presidente vea oportuno para poder abarcar todas las áreas que la Hermandad requiera. Comunicándo dichos nombramientos para que sean recogidos según se establezca en ese momento.

 

Art. 30.  Consiliario o Capellán.

 

1.  El Consiliario es nombrado por el Obispo, previa consulta a la Junta Directiva, si lo estima oportuno. Podrá ser removido conforme a la Norma del Derecho Canónico vigente. Asiste a las Asambleas Generales y a las reuniones de la Junta Directiva, con voz pero sin voto.

2.  Son funciones del Consiliario:

— La animación espiritual de los miembros de la Hermandad.

— Contribuir a que ésta mantenga siempre su naturaleza y finalidades eclesiales.

— Fomentar la participación de la misma en los Planes Pastorales Diocesanos, de acuerdo con los objetos de la Hermandad.

3.  En las cuestiones que afecten al culto público, a las parroquias y a materias de fe y costumbres, el Consiliario tendrá el derecho a veto.

 

La Autoridad eclesiástica podrá remover al Consiliario existiendo justa causa, exigiéndose mayor o menor gravedad dependiendo del tiempo estimado previsto para ocupar el cargo. Son causas de remoción: la pérdida del estado clerical, el apartamiento público de la fe o de la comunión de la Iglesia, etc.

La Hermandad posee el derecho de pedir a la Autoridad la remoción del Capellán, pero no puede destituirlo por sí misma.

 

 

Título V

Administración de bienes

 

Art. 31.  Capacidad jurídica en materia económica.

 

La Hermandad puede adquirir, retener, administrar y enajenar bienes temporales, sin ánimo de especulación ni de lucro para alcanzar sus propios fines, en conformidad con las disposiciones del Código de Derecho Canónico. 

 

Art. 32.  Calificación de los bienes. Controles de administración.

 

1.  El patrimonio de la Hermandad puede estar integrado por toda clase de bienes radicados en cualquier lugar, destinando sus frutos, rentas y productos a los objetivos de la Hermandad, y sin otras limitaciones que las impuestas por las leyes. Su adquisición, administración y enajenación se realizará con arreglo a las normas canónicas (Libro V, cc. 1254 y ss.).

 

2.  De modo particular:

-  A los efectos del can. 1280, la Junta Directiva constituirá un Consejo de Asuntos Económicos para que ayude al administrador en el cumplimiento de su función.

-  Se pedirá licencia al Ordinario para la aceptación de cosas o derechos gravados con una carga modal o una condición (can. 1267 §2).

  -  Se pedirá la misma licencia para la enajenación de bienes inmuebles y para realizar actos de administración extraordinaria (can. 1281 §1 y 1291).

  -  Se hará inventario de los bienes inmuebles, de los bienes muebles tanto preciosos como de algún modo pertenecientes al patrimonio cultural, y de cualesquiera otros, con la descripción y tasación de los mismos. De ese inventario se dará traslado a la Curia Diocesana (can. 1283, 2.º).

  -   Anualmente se deben rendir cuentas de la Administración al Obispo Diocesano. Igualmente deben dar cuenta exacta a la misma Autoridad del empleo de las ofrendas y limosnas recibidas (can. 319 y 1287 §1).

 

Art. 33.  Actos de administración extraordinaria.

 

1.  El administrador necesita la autorización escrita del Ordinario para la válida ejecución de los actos de administración extraordinaria (can. 1281 §1).

2.  Se consideran actos de administración extraordinaria:

a.  La realización de gastos que no estén previstos en el presupuesto ordinario aprobado por la Asamblea General.

b.  La enajenación de bienes pertenecientes al patrimonio estable de la hermandad cuyo valor supera la cantidad establecida por el derecho (can. 1291).

c.  La enajenación de bienes de especial significación religiosa, artística o histórica (can. 1292 §§ 2 y 3).

d.  Cuantos modifican o comprometen la estructura del patrimonio estable de la hermandad. (Dec. Gral. C.E.E., 1984; can. 1295).

e.  La aceptación de obligaciones que están gravadas por una carga modal o una condición (can. 1267 §2).

f.  Aquellos cuya cuantía exceda de sesenta mil euros.

g.  Aquellos actos cuya ejecución hubiese de prolongarse por más de cinco años.

h.  Los que impliquen una disminución de hasta el 40 % en el patrimonio de la Hermandad.

i.  La enajenación de bienes inmuebles.

 

Art. 34.  Enajenación de bienes

 

La enajenación e bienes cuyo valor supere la cantidad mínima fijada por la Conferencia Episcopal exige, para su validez, la licencia escrita del Obispo Diocesano  (can. 1291).

A tales efectos, los controles de la legislación canónica sobre la enajenación de bienes se tendrán por derecho estatutario de esta Hermandad.

Para proceder a la enajenación se exige además causa justa y tasación pericial hecha por escrito (can. 1293).

 

Art. 29.  Bienes relacionados con el culto

 

Los ornamentos, imágenes y demás objetos relacionados con el culto no pueden venderse, transferirse ni prestarse sin el consentimiento escrito del Ordinario. En caso de no ser de utilidad para la Hermandad, se informará a la misma autoridad, que los recibirá en depósito y les dará el uso que pastoralmente juzgue más conveniente  (cf. art. 689 CS).

Los bienes que no pertenezcan a la Hermandad, que sean cedidos para su buen y mejor funcionamiento, culto o cualquier tipo de actividad, previo acuerdo escrito firmado por ambas partes, y comunicado a la diócesis a la que pertenece, serán tutelados, administrados, encomendados a la propia Hermandad, la que tendrá poder para tomar decisiones y disponer de ellos, exceptuando su venta, o enajenación, informando puntualmente de todo lo que se disponga al Obispado de la ciudad.

En caso de disolverse y/o extinguirse la Hermandad como tal, dichas cesiones  serian devueltas a las personas que las dispuso en su momento, o bien a sus herederos siempre que haya un documento público que recoja tales cesiones, y sucesiones.  

 

Art. 35.  Incoación de litigios.

 

Los representantes legales o los administradores no deben incoar un litigio en nombre de una persona jurídica pública ni contestar a la demanda en el fuero civil, sin haber obtenido licencia del Ordinario propio dada por escrito (cf. c. 1288).

 

 

Título VI

Modificación de los Estatutos.

 

Art. 36.  Modificación de los Estatutos.

 

Compete a la Asamblea General aprobar la propuesta de modificación de los Estatutos, presentada por la Junta Directiva, en único escrutinio válido, con la mayoría de los dos tercios de votos. Una vez aprobada la propuesta por la Asamblea, precisan, para su validez y entrada en vigor, de la aprobación del Obispo Diocesano.

 

 

Título VII

Extinción y disolución de la Hermandad.

 

Art. 37.  Extinción y supresión.

 

1.  La Hermandad por su misma naturaleza tiene una duración ilimitada. No obstante podrá extinguirse por decisión de la Asamblea General Extraordinaria, tomada en único escrutinio válido con la mayoría de los dos tercios de votos.

2.  También podrá ser suprimida por el Obispo Diocesano (can. 320), si su actividad causa daño grave a la Doctrina Católica, a la Disciplina Eclesiástica o a los fieles. 

 

Art. 38.  Destino de los bienes.

 

1.  En caso de extinción o disolución de la Hermandad, los bienes de la misma serán entregados a instituciones eclesiales que se proponen fines similares a los que figuran en los presentes Estatutos o bien a Parroquia de la Purísima, de acuerdo con lo que determine la Asamblea General Extraordinaria.

Si bien en el caso que hubieran deudas contraídas por la Hermandad no liquidadas aún, se procedería a la venta de dichos bienes para poder atender dichas deudas.

En caso de la extinción o disolución de la misma, los bienes considerados cesiones para el desarrollo y culto de la actividad de la Hermandad, serán dispuestos a disposición de las personas que las cedieron, o de sus herederos en caso de haber fallecido.

2.  Para ejecutar lo prescrito en el parágrafo anterior, la Junta Directiva se constituirá en Junta Liquidadora. 

 

 

Título VIII

Facultades de la autoridad eclesiástica.

 

Art. 39.  Facultades del Obispo Diocesano.

 

1.  La Hermandad se rige conforme a la norma de sus Estatutos, aunque siempre bajo la alta dirección del Obispo Diocesano (can. 315), que velará por el cumplimiento de los mismos y de las demás normas del Derecho Canónico. De igual modo vigilará para que en la Hermandad se conserve la integridad de la fe y de las costumbres, adoptando las medidas que sean necesarias para evitar que se introduzcan abusos en la Disciplina Eclesiástica (can. 305).

2.  En concreto, corresponden al Obispo Diocesano las siguientes facultades:

   a.  Derecho de visita e inspección de todas las actividades de la Hermandad.

   b.  Aprobación de las modificaciones estatutarias (can. 314).

   c.  Nombramiento y remoción del Consiliario de la Hermandad (can. 317 §1).

   d.  Confirmar al Presidente elegido por la Asamblea General (can. 317 §1).

   e.  Suprimir o disolver la Hermandad conforme a las normas del Derecho (can. 320  2 y 3).

f.  Conceder la licencia necesaria para la enajenación de bienes, así como para realizar gastos extraordinarios de la Hermandad de acuerdo con las normas del derecho canónico y de estos Estatutos.

   g.  Anualmente se dará cuenta exacta de la administración de los bienes al Obispo Diocesano (can. 319 §1).

   h.  Concurriendo una causa justa puede remover de su cargo al Presidente de la Hermandad, después de haber oído a dicho Presidente y a los miembros de la Junta Directiva (can. 318 §2).

   i.  Los que el Derecho Canónico le atribuya. 

 

Art. 40.  Comisario.

 

1.  Cuando lo exijan graves razones, el Obispo Diocesano podrá designar un Comisario que, en su nombre, dirija temporalmente la Hermandad (can. 318 §1).  Entre otras se consideran graves las siguientes circunstancias:

— Escándalo producido por actuaciones de la Hermandad;

— Precaria situación económica debida a una negligente administración del patrimonio;

— Graves divisiones internas;

— Introducción de abusos contrarios a la disciplina eclesiástica que no son corregidos por los órganos de gobierno de la Hermandad.

2.  En tales circunstancias el Comisario gobierna la Hermandad con arreglo a los Estatutos y a la naturaleza y fines de la misma. Removidos los obstáculos que justifican su presencia, el Comisario debe cesar en sus funciones.

 

 

Titulo IX

Disposición Final.

 

La Hermandad  queda sujeta al cumplimiento de estos Estatutos desde su entrada en vigor una vez sean aprobados por la Junta Directiva.

 

Una vez leídas y aprobadas todos los artículos por las personas que formarán parte de la Junta Directiva de la Hermandad de Ntra. Sra. del Rocío de Albacete, se firma estos Estatutos para la tramitación oficial. Y ser erigida por la Diócesis de Albacete.

 

 

 

En Albacete a 24 de Enero de 2014

 

LA JUNTA DIRECTIVA

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